Capítulo 1. Mi llegada al Instituto

¡¡Ahhh maldición,  ya sonó la alarma!!!  - grité.

Esas fueron mis primeras palabras en aquella  mañana de agosto en mi primer día de clases. Mi nombre es Erick Caballero tengo 13 años y soy un chico nada especial que lleva una vida promedio, mido alrededor de 1.65 m soy de tez morena clara, mi complexión es delgada y mi cabello al igual que mis ojos son oscuros, solo un chico más, en cuanto a habilidades respecta tampoco tengo algo que resaltar, mi promedio no es el mejor pero tampoco es malo y en los deportes, aunque no me gustan mucho, no me va mal, quizá lo único a destacar en mi es mi es que tengo el don para terminar en los peores malentendidos y que cuando me planto un objetivo nunca me detengo, fuera de eso soy uno más en este mundo, podría ser tu vecino, o el chico al que le compras pan por las tardes. Bueno ¡¡¡Basta ya de hablar que se hará tarde!!!

Tengo que levantarme ya, no puedo llegar tarde en mi primer dia a la escuela secundaria.- dije en voz baja mientras miraba a mi telefono para ver la hora 6:10 am 

¿por qué tenemos clases tan temprano? después de ver la hora miré a mi nuevo uniforme, era muy bonito aunque como yo, nada que destacar, pantalón azul, camisa blanca, cinturón y zapatos cafés, pero la corbata roja sí que le daba estilo, después de todo se trataba del Instituto Francisco Reyes, la más antigua y prestigiosa escuela de toda la ciudad.

Erick, ¿ya estás despierto? El desayuno ya está listo, ayer compré tu pan favorito, baja ya o me lo comeré jeje. Dijo una suave voz por detrás de la puerta, se trataba de Ana, mi amiga de la infancia,  ella es muy linda en todos los sentidos, físicamente podría describirla como una Thicc Girl, ya sabes ese tipo de chicas que tienen un apachurrable par de muslos,  pero no podría tener nada con ella, somos como hermanos, así fuimos criados desde aquel accidente donde mis papás…

Si,  está bien dame 10 minutos, solo deja que me dé un baño rápido y enseguida bajo. ¿Vale? Después de responder a Ana,  tomé mi teléfono móvil, y vi el fondo de pantalla, era una foto de cuando era pequeño junto a mis padres en mi graduación del preescolar, realmente nos veíamos muy felices, pero fui débil y no pude hacer nada para protegerlos

Les prometo que esta vez todo saldrá bien, los haré sonreír y que se sientan orgullosos de mí como en aquél día. Entonces me dirigí al baño, tomé una ducha y me preparé para ir a la escuela, después bajé a la cocina y me encontré con Ana, se veía muy linda con ese flequillo en la frente y la mascada roja le quedaba bien.

Buenos días dormilón, sí que te tomaste tu tiempo ¿eh?, me dijo en un tono un poco molesto, pero no era mi culpa, algo había fallado en la ducha, aun así era mejor no hacerla enojar y menos tan temprano.

Lo lamento, intenté apurarme pero el agua tardó en calentar más de lo normal, espero que no sea de nuevo el boiler, sería la segunda vez en el mes que se descompone, pero bueno, ¿me guardaste mi pan?  Le contesté un tanto nervioso pero de forma rápida para evitar que se pusiera tenso el ambiente, pues sé que a ella no le gusta esperar.

No, no me lo comí pero que sea la primera y última vez que te quedas dormido y me haces esperar, ya sabes que eso me molesta, de todas formas date prisa y guarda el lunch que mamá dejó en la mesa. Me dijo en un tono que la hacía parecer toda un ama de casa regañando a sus hijos, solamente asentí y le hice caso.


Luego de desayunar  terminamos de arreglarnos y partimos rumbo al Instituto Francisco Reyes, que ha decir verdad no estaba muy lejos de nuestra casa, podrías llegar caminando hasta ahí en apenas 20 minutos, por lo que en el trayecto íbamos conversando sobre nuestras expectativas la vida escolar que nos esperaba..

¿Y  tú qué esperas de la escuela secundaria Erick? ¿Esta vez por fin alcanzarás mi promedio?. Me preguntó Ana en un tono burlón mientras me enseñaba la lengua a modo de burla.

La verdad lo único que espero es que los maestros no sean tan estrictos ni dejen tanta tarea como el Profesor Ricardo, fuera de eso no sé qué nos espera pero sin duda será grandioso. Le contesté entusiastamente, pues  de nuestra nueva escuela secundaria se decían muchas  cosas, como que es muy grande y que cuenta con una inmensa cantidad de  talleres optativos, aunque también había escuchado ciertos rumores negativos pero eran tan fantasiosos que seguramente eran mentira.

Dices eso pero seguramente lo que más quieres es conseguir una novia ¿verdad tontito? Ya estás en la adolescencia y lo más probable es que te la pases pensando en esas  cosas todo el día. Expresó Ana con una cara que lo único que parecía era burlarse de mí.

No seas tonta Ana. Yo nunca me enamoraré, sé que las chicas son un problema y que ni ellas mismas se entienden, ¿cómo podría un hombre entenderlas? Lo mejor será disfrutar de estar soltero y pasarla con los amig…

En ese momento, quedé paralizado por la belleza de una hermosa chica que pasó a nuestro lado, aparentaba mi edad, y era solo un par de centímetros más alta que yo, su cabello largo y oscuro contrastaba con  la blancura de su era de piel que parecía como la nieve, sus ojos eran de un verde que brillaba como las esmeraldas más hermosas, delgada, y con una cintura pequeña a lado de sus caderas, no pude evitar mirarla, aunque su uniforme era igual que el de todas las chicas lo portaba con un gran porte y elegancia que destacaba de entre todas las demás, quizá era sus pantimedias que hacían que inmediatamente mirases a sus torneadas piernas;  aquella palabras que había dicho antes se las había llevado el viento cuando la vi a ella…

Pero entonces Alicia me dijo que habló con sus padres para que la transfirieran a esta escuela pero le dijeron que para eso debía…  Erick, ¿me estás escuchando? En ese momento Ana se dio cuenta que había dejado de prestarle atención, así que molesta conmigo, procedió a darme un pellizco en el brazo derecho.

¿Sabes? Es de mala educación dejar hablando sola a una dama como yo, y más cuando se trata de tu amiga de la infancia ¿ok?  Dijo mientras manifestaba su molestia por medio de un mohín.

Vale está bien, tampoco te pongas así, ya sabes que soy distraído, me había quedado pensando en mis expectativas del instituto. Le contesté, pero la verdad es que en mi mente aún estaba la imagen de aquella hermosa chica que había visto poco antes. 

Anda pues, no esperemos más que llegaremos tarde si seguimos conversando, nos van a ganar los lugares de enfrente. Replicó Ana un poco molesta, pero era comprensible.

Bueno basta ya de reprocharme cosas, que así no te vas a apurar, venga vamos para allá que un glorioso futuro nos espera. Le dije en un tono suave para evitar una discusión mayor, aparentemente funcionó y después seguimos el camino hasta entrar a la escuela.

Anteriormente el instituto Francisco Reyes les había otorgado a sus estudiantes un panfleto con un mapa y la información necesaria para tener un buen inicio de clases por lo que no se perderían buscando su salón. Siguiendo las indicaciones que venían en el mapa llegaron a dónde sería su aula de clases pero al abrir la puerta notaron algo extraño, había ahí solamente un hombre vistiendo un overol azul. A decir verdad no se miraba tan viejo podría tener unos 22 años probablemente, era delgado y parecía estar en forma, su cabello era ondulado y castaño, su piel de un tono moreno claro similar al de Ana, tenía también una cicatriz en la mano derecha y estaba usando en aquel momento unos audífonos.

Hola chicos bienvenidos a su primer día de clases, espero no les haya costado trabajo llegar hasta aquí, mi nombre es Francisco pero todos me conocen aquí como Pancho y yo seré su…

¿De qué hablas? tú no eres el profesor, ¿qué haces aquí? y ¿porque no hay nadie más que tú en  nuestro salón de clase? Dije en un tono burlón mientras revisaba el mapa para ver si había cometido algún error en el camino.

Disculpa mi amigo Erick, a veces es un poco grosero, pero definitivamente no eres un profesor o al menos no luces como uno, tampoco hemos cometido un error al seguir las instrucciones de este panfleto así que ¿por qué nos dices qué está pasando aquí? Dijo Ana confundida por la inusual situación que vivíamos.

Bueno quizá si me dejaran terminar de hablar podría explicarles qué está pasando.- respondió Pancho serenamente mientras señalaba una de las ventanas del salón. - Esta mañana antes de que la escuela abriera sus puertas, un extraño ruido vino de este salón, para cuando llegue lo único que pude observar era esa ventana rota; aún no me explico qué pudo pasar pero de todas formas como encargado de limpieza me toca limpiar este desastre. Así que por el momento ustedes recibirán clases en el salón de a lado y por cierto deberían darse prisa que ya entró su profesora.

Okay definitivamente tengo que averiguar qué sucedió aquí, creo que esta vez la escuela no será tan aburrida.- dijo muy entusiastamente, no podía evitar interesarme por ese misterio.

Sí bueno lo que digas, cállate y date prisa que ya lo oíste, ya es tarde y ya ha entrado la profesora, ¡vámonos!  Replicó Ana mientras me jalaba del brazo para llevarme al salón de clases que estaba a unos metros.

Nos vemos pancho, espero seguir hablando, y poder ayudarte a resolver el misterio, hasta  luego bye.- fueron mis  palabras mientras era arrastrado por Ana.

No tienes idea de lo que estás pidiendo muchacho. Contestó seriamente Pancho.

Luego de que Pancho nos explicara el incidente en había sucedido esa mañana en el instituto, Ana y yo nos dirigimos hacia el que temporalmente sería nuestro salón de clases, en lo que reparaban el anterior, la verdad es que no tardarían más de una semana, de cualquier forma el aula temporal estaba a lado, asi que rapidamente nos dirigimos ahí y tocamos la puerta para entrar.

Buenos días, este disculpe, ¿podemos pasar profesora?. Dijo muy seriamente mi amiga de la infancia mientras abría lentamente la puerta del salón para hacer lo menos posible de ruido,  al verla detenidamente noté que se le veía nerviosa, creo que había sido la primera vez que llegaba tarde a un lugar, a ella le encanta la puntualidad.

¿Por qué debería dejarlos pasar? Han pasado 13 minutos desde la hora de entrada, aún considerando el tiempo de tolerancia, eso solamente los justificaria por 10 minutos. Respondió la profesora con una voz fuerte y dura, parecía una leona enfurecida con la mirada puesta sobre nosotros, como si fuésemos sus presas en una tarde de cacería

Este bueno… la verdad es que no encontrábamos el camino y cuando lo hicimos resultó que no era el aula.  Le dijo Ana mientras en su rostro se le notaba aún más nerviosa, después de todo cualquiera lo haría al estar siendo interrogado por aquella imponente profesora.

Por supuesto que yo no me quedaría callado, ella había olvidado mencionar nuestro encuentro con el encargo de limpieza, así que agregué  Además conocimos a Pancho y nos contó sobre lo que sucedió esta mañ… para luego ser interrumpido rápidamente por la maestra


Esta bien, pueden entrar pero si vuelven a llegar tarde los dejaré afuera. Hay un par de  asientos vacíos al fondo a la izquierda, junto a la ventana, pasen. Nos dijo a ambos, pero ahora era ella quien parecía nerviosa, como si yo hubiera dicho algo que no debía, en ese momento realmente no lo  entendía.

Gracias, no volverá a suceder. Nos limitamos a decir únicamente eso, y enseguida pasamos a los asientos que  nos había indicado, Ana tomó el primero por lo que me dejó el último y a pesar de que no eran los mejores lugares  al menos tenían una buena hacia el atrio escolar.
Bueno ahora si ya son todos, procederemos entonces a las presentaciones, uno a uno se iran poniendo de pie e irán diciendo cómo se llaman, cuántos años tienen y por qué decidieron entrar al Instituto Francisco Reyes. Comenzaremos contigo. señaló entonces a la chica sentada frente a su escritorio.  

Este …bueno, mi nombre es Fabiola  Escudero, tengo 12 años y estoy aquí para tener una buena educación. Dijo.

La verdad es que se le veía muy tímida, después de todo era la menor en la clase y no le ayudaba el hecho de que todos se le quedasen viendo directamente.

Asi, uno a uno nos fuimos presentando frente a la clase, incluidos Ana y yo, hasta el momento ninguno había llamado mi atención hasta que él se presentó.

Mi nombre es Valente Mendoza, tengo 13 años y estoy aquí para encontrar el Chrono diamond. Afirmó.

¿Chrono diamond dijiste? ¡Cómo se nota que sigues siendo un niño! Tal cosa no existe, y si estás aquí para encontrarlo déjame decirte que estarás perdiendo tu tiempo. Espetó la profesora.

¿Chrono diamond?¿A qué se refería? Definitivamente no tenía idea de lo que él hablaba, pero esas dos palabras despertaron mi interés.

Bien dejemos las tonterías y continuamos con la clase ¿quién sigue en presentarse? 

Yo, maestra. Buenos días mi nombre es Tanya Reyes, también tengo 13 años y mi objetivo es superar las calificaciones de mi hermano mayor. Respondió.

En cuanto la vi supe que era ella, la hermosa chica que había visto en la entrada de la escuela, su voz transmitía mucha serenidad y confianza en ella misma.

No puedo creer  que sea mi compañera, no sólo es bonita, también tiene una linda voz y  un bello nombre. Pensé.

Bien con esto damos por concluidas las presentaciones y ahora que ya conocen un poco, pasaremos a escoger a su jefe o jefa de grupo. Señaló la profesora.

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